¿Evolucionan también tus productos?
February 13, 2009 – 4:31 pm
Un apunte más para el día de Darwin!
Después de leer el Mono Desnudo (descargar en PDF) (gracias, A.!) pienso: “Los rasgos aparecen por azar. Si son útiles se mantienen, y si no se van. Quien no se adapta, muere”. Biología de primero, ¿no?
Pero me gustaría pensar en esto desde otro punto de vista. Los animales evolucionamos, ¿evolucionan también nuestros productos?
Para una aplicación (web o de escritorio), evolucionar es aprender qué es útil para el usuario. Las funcionalidades aparecen por “diseño inteligente” del programador
Pero debemos establecer una forma de saber cuáles son útiles y cuáles necesitan mejorar o desaparecer.
A la derecha tienes una captura del menú Herramientas de Microsoft Word. ¿Has usado alguna vez Mail Merge Manager? ¿Y Templates and Add-Ins? Si nadie usa esas funciones, ¿por qué están ahí?
Debemos, entonces, medir qué se usa. Una funcionalidad no es una ventaja si nadie la encuentra. Tampoco si nadie sabe usarla. Sólo aporta ruido y confusión. Así, tres pasos para una aplicación que evoluciona:
- Establece una forma de medir cuánto se usan. Contadores de clicks, tiempo pasado en una sección, visitantes entrantes, etc…
- Si una función no está siendo usada pero la consideras útil, documéntala. Enseña al cliente a usarla. Hazla más visible.
- Si a pesar de todo nadie la usa, quítala. Si sigues manteniendo funciones inútiles, acabarás creando un Office.
> Descargar el ebook de El Mono Desnudo, de Desmond Norris








